La felicidad se encuentra en el ocaso de nuestras vidas, porque nuestros sentimientos, se orden, surgen, se desarrollan y vuelven a un estado original, y es que la vida es un gran cúmulo de emociones, que nunca llegaremos a conocer Íntegramente y es que, ¿quién no ha sentido alguna vez una nueva emoción y no sabía como denominarla?
Si queremos ser más felices, aunque sea solo por un ratito, siempre podemos crear nuestra propia “burbuja” de sentimiento y alimentarla de tal manera que podríamos subsistir con ella aunque, debemos saberla correctamente, porque un uso abusivo de la “burbuja” nos puede provocar una distorsión de nuestra realidad que nos haría percibir el mundo como si estuviésemos dentro de la burbuja, pero dañándonos de alguna manera.


